sábado, 15 de diciembre de 2012

Mujer es: amas de casa?


Mujeres: amas de casa?

Una mujer ama de casa, se considera a toda mujer que realiza actividades domésticas, tales como cuidar a los hijos, ver por ellos, vestirlos, bañarlos, asearlos, llevarlos a la escuela, disciplinarlos, educarlos, hacer la tarea con ellos, lavar trastes, hacer la comida, mantener el hogar limpio, hacer rendir el dinero, atender, procurar y cuidar de su pareja, planchar su ropa, etc, etc, y etc. Las actividades del hogar no se agotan y no son pocas, se lava la ropa y ese mismo día ya hay más en el canasto para que se vuelva a lavar.

Actualmente las mujeres desempeñan labores más allá del cuidado del hogar, la mujer moderna desempeña sus labores profesionales, pero al mismo tiempo trata de cumplir con las obligaciones que le impone el cuidar de su familia, así el gran reto de la mujer hoy en día es poderse desempeñar como profesionista, madre, esposa y mujer de una manera equilibrada y que le permita sentirse bien con ella misma, con los demás y con todas las funciones que desempeña al realizarlas de forma exitosa. Si bien es cierto que los hombres de la casa comienzan a ayudar en estas tareas, suele recaer mucho más el peso de estas labores en la mujer, que en cualquier otro familiar.

El agobio en las mujeres amas de casa suele ser mucho y les resulta más agotador y estresante el pensar qué tanto les falta por hacer, porque notan que trabajan incansablemente y pocas veces pueden darse un respiro de sus quehaceres y tener tiempo para ellas y/o para descansar de sus labores. Además no faltan las exigencias que hay que cumplir de los demás: incluidos los hijos, el marido, a veces la madre (si viven con ella), entre otras personas dentro del núcleo familiar; y también por otro lado están las exigencias que se imponen ellas mismas y las que impone un mundo social que les dice que ellas se deben de encargar del hogar porque eso hará a su familia feliz. Y ocurre que a la familia parece no importarle tanto, a veces ni siquiera notan cómo es que llegó a prepararse la cena o cómo llegaron al closet las camisas ya planchadas; éstas son cosas que no se ven ni se agradecen por ser una labor tomada como obligación única de la mujer (sin dejar de lado los hombres que realizan las arduas tareas del hogar al ser padres solteros).
La rutina es algo que se establece para la mujer ama de casa, siempre comienza con el despertar por la mañana y realizar las labores de ese día, que a la vez fueron las mismas que las del día anterior y probablemente sean las mismas para el día siguiente. Estas rutinas pueden ir mermando la salud física y psicológica por lo que la mujer va perdiendo interés en otras actividades que pudieran generarle satisfacción, además de que se van excluyendo de su vida social con amigos y familiares por realizar las tareas de limpieza y cuidados.

Al cumplir las necesidades y las exigencias, el ama de casa siempre va a buscar mantener a su familia lo más cómoda, sana y feliz. Cuando alguno de sus hijos llegue a una edad adulta sentirá  tanto orgullo de que su hijo(a) haya triunfado, pero ocurre en algunas mujeres que no sienten como tal un orgullo por sí mismo, o bien, no es un orgullo por el hijo(a) en su totalidad, ella podría verse recompensada por el esfuerzo que hizo “ella”: lavarle la ropa, hacerle de comer, etc, con el fin de que nada le estorbe al hijo(a) para su futuro desarrollo; deseando quizá y/o incluso que el hijo(a) no sean como ella: madres abnegadas que dieron todo por sus hijos, que dejaron sus planes y sus actividades por verlos crecer libres y realizando ellos sus propios sueños, incluso en ocasiones viviendo los sueños de los hijos como si fueran propios, mediante lo cual pueden justificar su falta de hacer algo más que sea para ellas.

No se atreven a pensar en ellas mismas, porque están tan ocupadas en planchar y hacer de comer que se olvidan de un “yo: yo quiero, yo siento”, por pensar en los demás. Pero también hay mujeres que sufren ante la idea de dedicarse cada día de su existencia a las labores de casa y que no se atreven a actuar de las maneras que les permita realizar los sueños propios porque además se encuentran en el dilema de saber que tal vez, si hicieran cosas que les satisfagan entonces se verían descuidando a su familia. Ante todo se encuentran con las palabras: “NO ME DA TIEMPO”; no da tiempo porque el quehacer de casa nunca se agota (como se viene mencionando), se pasa el día a día sin que de tiempo, porque hay que hacer lo que favorezca a la familia en general. Hacer cosas para ellas mismas se volverá un acto egoísta en el que mejor ni pensar porque se sienten peor. Ante esta situación sólo les queda sufrir por lo que no pueden realizar.

Y podrían pasarse su vida atendiendo a todo mundo, pero hacen aparición las manifestaciones que dañan el seno familiar psicológico y social de su pareja e hijos, manifestaciones que van entorpeciendo las relaciones con actitudes de irritabilidad, que duran desde la mañana al pensar en todas las tareas a realizar ese día hasta la hora en la que se acuestan todos y que se le permite la relajación, esta irritabilidad genera agobio y se va derivando a la vez en sentimientos de impotencia y de ira que se reflejan en cualquier punto de malestar que pudiera colmarles la paciencia: el marido no puso la ropa sucia en el bote, los trastes se quedaron en la mesa después de comer y nadie los levanta, el hijo(os) o hija(as) volvieron a usar la mesa como escritorio para realizar las tareas y dejaron un desorden de libros y libretas, hoy no tendieron las cama, el lavamanos quedó muy mojado de nuevo, el niño(a) ya tiró la leche y se hizo un reguero, etc. Todo esto se va traduciendo en factores explosivos que se convierten en reclamos. A esto se le suman más inconformidades: por ejemplo, el marido que dejó la ropa sucia amontonada en el suelo -le da molestia a la ama de casa y motivos de reclamo, a lo que se suman otros-  horas de trabajo de él, el que no se hace cargo de nada de la casa y que ella debe realizarlo todo, que nunca escucha lo que le pide y no le ahorra trabajo, que no tiene tiempo para pasarlo en familia, que……etc. Esto ocurre con los hijos también. Entonces se viene una fila interminable de reclamos venenosos  que podrían terminan en insultos y en amenazas que se han acumulado a través del tiempo y que van mermando la convivencia familiar por ser causas de estrés, impotencia por parte de los miembros de la familia, generación de sentimientos inadecuados para convivir como sentirse fuera de lugar dentro de la familia y extendiéndose en el área social o laboral, depresión por sentimientos de inutilidad –haciendo blancos fáciles para el acoso escolar a los hijos- y lo mas grave que puede venir con eso sería intento de suicidio por baja autoestima de cualquiera de los miembros de la familia.


Para poder evitar todo lo que ocasiona ser una esclava del hogar, se debe de tener en cuenta que las acciones que se realizan a diario se pueden realizar con ayuda de los integrantes de la familia. Ir poniéndole a cada quien sus responsabilidades dentro de la labor del hogar no implica que no se cuide a los otros, al contrario, se les enseña a ser más independientes y organizados; así si una madre deja que sus hijos laven cada quien su ropa, cada quien sus utensilios de comida y se les enseña a colaborar en las labores en casa -cuando están en edad suficiente para hacerlo-, estas se realizarán de una forma relajada y llevadera, permitiendo que cada miembro de la familia posea además sus obligaciones y sus tiempos. Esto generaría una convivencia armoniosa en la que padres e hijos puedan disfrutar además del cuidado de la relación como tal. Recordemos que la casa en la que vivimos es de todos los que viven en ella, por lo tanto todos ayudan y se apoyan.


Las mujeres deben de recordar que alguien que realiza sus sueños, metas y aspiraciones, es una persona que vive más satisfecha y en tranquilidad con los que le rodean, porque al sentirse bien, comparten ese bienestar a los demás. Comienza por pensar en qué cosas te gustaría realizar y de qué manera podrías empezarlas, así cómo también nunca cae mal el comenzar a hacer ejercicio, salir con los hijos, con la pareja o con amigas y amigos a divertirse para de este modo distraerse de las labores que hay que realizar en casa y comenzar a hacer planes de vida que permitan enfocarnos en a vivir la vida propia. 




1 comentario:

  1. muy bueno, solo siento que me hizo falta, un poco mas profundizar en la somatización del grupo familiar.
    felicidades.

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